China se prepara para recibir a funcionarios de defensa de más de un centenar de países en el Foro Xiangshan de Beijing, la mayor conferencia de seguridad organizada por el gigante asiático y considerada su respuesta estratégica al Diálogo de Shangri-La. El evento se llevará a cabo entre el 17 y el 19 de septiembre en el Centro Nacional de Convenciones de China.
El foro, organizado por la Asociación China para la Ciencia Militar y el Instituto de Estudios Estratégicos Internacionales, reunirá a cerca de 1.800 participantes, incluyendo delegados gubernamentales, observadores y representantes de medios de comunicación. Entre los países confirmados se encuentran Vietnam, Singapur, Rusia, Francia, Nigeria y Brasil, además de representantes de organismos internacionales.
Según el portavoz del Ministerio de Defensa, coronel senior Jiang Bin, la asistencia masiva “refleja la inclusión y apertura del foro”, destacando el interés global en debatir los desafíos de seguridad y cooperación internacional desde una plataforma no liderada por Occidente.
El ministro de Defensa de China, Dong Jun, será el encargado de inaugurar el evento. Su participación adquiere relevancia luego de que se ausentara del Diálogo Shangri-La de este año en Singapur, una ausencia que marcó la primera vez desde 2019 que China no envió a su titular de defensa a dicha cumbre.
El programa contempla cuatro sesiones plenarias y ocho paneles paralelos. Entre los temas que se abordarán figuran la construcción de un sistema justo de gobernanza de seguridad global, la mejora de la confianza mutua en Asia-Pacífico, la protección del orden internacional de posguerra, y la promoción del desarrollo pacífico a través del diálogo multilateral.
“El objetivo del foro es responder a los puntos críticos de la seguridad global, con una agenda que resalte tanto la actualidad de los temas como el papel de liderazgo que China busca desempeñar”, señaló el coronel jefe Wu Jiangang, coordinador principal del comité organizador.
Además de los paneles abiertos, se celebrarán diálogos de alto nivel, seminarios para jóvenes oficiales, talleres académicos a puerta cerrada e intercambios entre expertos chinos y extranjeros. El evento también incluirá exposiciones tecnológicas y sesiones temáticas sobre América Latina, el control de armas, y el impacto de las tecnologías emergentes.
El foro se realiza en una fecha cargada de simbolismo para China, coincidiendo con el aniversario del Incidente de Mukden de 1931, que marcó el inicio de la invasión japonesa. Este año también se conmemoran los 80 años del fin de la Guerra de Resistencia del pueblo chino contra la agresión japonesa, y la fundación de las Naciones Unidas.
“Al celebrar eventos conmemorativos, abogamos por que todas las naciones protejan los frutos de la victoria y el orden internacional de la posguerra”, subrayó Jiang Bin durante una conferencia de prensa.
Pese a su carácter inclusivo, el foro no está exento de interrogantes. Aún no se ha confirmado el nivel jerárquico de todas las delegaciones participantes, lo que podría incidir en la profundidad de los acuerdos o compromisos que se generen. El año pasado, por ejemplo, asistieron ministros de Defensa de países como Vietnam y Singapur, además de una delegación estadounidense liderada por Michael Chase, subsecretario adjunto de Defensa.
Asimismo, el evento será observado atentamente por analistas internacionales interesados en medir hasta qué punto China logra proyectar una narrativa global alternativa a la dominada históricamente por Estados Unidos y sus aliados.
“La participación de naciones de distintos continentes, incluyendo potencias emergentes, países desarrollados y regiones en conflicto, demuestra que el foro busca ser algo más que un espacio para discursos: es una plataforma para disputar el relato sobre la gobernanza global”, comentó Li Xiangdong, investigador del Instituto de Política Exterior de la Universidad de Tsinghua.
Para América Latina, el evento representa una oportunidad de posicionamiento estratégico. Aunque Chile no figura entre los países destacados por los organizadores, el creciente interés de China en consolidar alianzas en el hemisferio podría derivar en futuras instancias de colaboración más directa en materia de defensa, ciberseguridad y estudios estratégicos.
Analistas del Instituto de Asuntos Internacionales de Santiago advierten que “Chile debe evaluar con cautela cómo participar en estos foros, asegurando que su política exterior mantenga un equilibrio entre sus vínculos tradicionales y las oportunidades emergentes en escenarios multilaterales como el Foro Xiangshan”.
Con este encuentro, China reafirma su voluntad de erigirse como un actor central en la arquitectura global de seguridad, no solo mediante el poder duro, sino también promoviendo un modelo discursivo que cuestione el statu quo internacional.
El desarrollo del foro será seguido de cerca por gobiernos, académicos y centros de estudios en todo el mundo. Las conclusiones que emanen del evento podrían sentar las bases para nuevas dinámicas de cooperación y rivalidad en los años venideros.
Fuente principal: South China Morning Post