India y Fiyi lanzaron nuevas iniciativas de cooperación en defensa y seguridad marítima, con foco en patrullaje, vigilancia y ciberseguridad aplicada al entorno naval, reforzando el rol de Nueva Delhi como actor cada vez más activo en el Pacífico. Paralelamente, Papúa Nueva Guinea pidió establecer una “zona de amortiguación” de 10 kilómetros en su frontera con Indonesia, excluida de fuerzas militares, en un intento de descomprimir tensiones asociadas a la presencia de grupos armados y al recelo generado por el reciente tratado de defensa con Australia.

El acuerdo India–Fiyi incluye apoyo en vigilancia marítima, entrenamiento y cooperación en tecnologías digitales y ciberdefensa, con el objetivo de mejorar la capacidad de los pequeños Estados insulares para enfrentar pesca ilegal, crimen transnacional y presencia de actores extra-regionales. Esta dinámica responde a la creciente disputa de influencia entre India y China en el Índico ampliado y en el Pacífico suroccidental, donde puertos, cables submarinos y bases logísticas se han vuelto activos estratégicos de alto valor.  

En paralelo, el pedido de Papúa Nueva Guinea para una franja desmilitarizada con Indonesia refleja el delicado equilibrio interno en torno a los conflictos en Papúa Occidental y las consecuencias del tratado de seguridad con Australia. La demanda de una “buffer zone” muestra que la militarización de fronteras y la percepción de amenaza pueden escalar rápidamente en una región donde coexisten intereses de Canberra, Yakarta, Beijing, Washington y ahora también Nueva Delhi.  

Para Chile, país del Pacífico con intereses crecientes en rutas marítimas, cables submarinos y cooperación antártico-pacífica, estos movimientos refuerzan la idea de que el océano ya no es un “vacío” sino un espacio densamente disputado. La Armada y la Política de Defensa deben considerar que decisiones sobre acceso a puertos, ejercicios navales combinados y acuerdos de ciberseguridad marítima en el Indo-Pacífico pueden impactar indirectamente la libertad de navegación, la seguridad de las rutas hacia Asia y la capacidad de Chile para proyectar presencia científica y comercial.

En el corto plazo, es probable que veamos una intensificación de la diplomacia de defensa India–Pacífico insular, mayor sensibilidad de Indonesia a cualquier movimiento que perciba como amenaza a su integridad territorial, y un rol más activo de Australia como garante de estabilidad. Chile puede posicionarse como socio dialogante en foros regionales del Pacífico, ofreciendo experiencia en vigilancia marítima, desastres naturales y cooperación antártica, al tiempo que refuerza su coordinación con socios como Australia y Nueva Zelanda.

Compartir:

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *