En Chile se realizó el segundo Ejercicio Nacional de Gestión de Crisis para la Defensa de Infraestructuras Críticas, que simuló un ciberataque a una empresa de agua potable. La actividad, organizada por CiberLab del Centro de Innovación UC junto al Ejército de Chile y otros actores, buscó poner a prueba la coordinación entre mundo académico, sector privado y organismos de defensa y seguridad. 

El ejercicio se llevó a cabo en un contexto especialmente sensible: solo entre febrero y abril de 2025 el país habría recibido más de 813 mil ciberamenazas, ubicándolo como el segundo más atacado de Sudamérica en ese periodo. La simulación, centrada en el suministro de agua, apuntó a una de las vulnerabilidades más críticas para cualquier sociedad: la combinación de sistemas industriales (OT) y redes informáticas (IT) en servicios básicos. El escenario planteó desde la interrupción del servicio hasta la manipulación de parámetros de calidad, obligando a equipos técnicos, comunicacionales y de decisión política a coordinarse en tiempo real.

Más allá de la prueba técnica, el ejercicio sirvió para observar brechas recurrentes: dependencia de proveedores externos, carencias en protocolos de comunicación de crisis, dificultad para integrar inteligencia técnica en decisiones estratégicas y una cultura organizacional que todavía tiende a ver la ciberseguridad como un problema de TI, no como un asunto de seguridad nacional.

Para Chile, este tipo de instancias debe dejar de ser excepcional y convertirse en una rutina de entrenamiento. La experiencia muestra que un país que ha avanzado fuertemente en digitalización –desde servicios financieros hasta telemetría agrícola– no puede seguir postergando una arquitectura robusta de protección de infraestructuras críticas, donde las Fuerzas Armadas aporten capacidades técnicas y de planificación, pero sin sustituir la responsabilidad principal de reguladores, empresas y gobiernos locales. En la práctica, el “campo de batalla” que hoy se ensaya en laboratorios universitarios y centros de innovación es el mismo que, de no mediar prevención, podría convertirse en el escenario de la próxima gran crisis de seguridad interna.

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