A continuación, se destacan sólo algunos aspectos abordados por la Estrategia, subrayando características y contradicciones, y realizaremos comparaciones con el texto elaborado el 2017,  la ESN del primer gobierno de Donald J. Trump. No nos detendremos en aspectos subrayados en otros trabajos, como el maltrato dado a Europa (“la traición del amigo americano”).

Un repliegue estratégico y énfasis en la dominación continental

En esta ESN las prioridades trumpistas no están maquilladas, y también son evidentes sus contradicciones internas. Entre las primeras se encuentra la presión para trasladar las cargas a los aliados (a la Unión Europea, pero también, a Corea del Sur y Japón) y el escepticismo por todo lo que huela a multilateralismo. Entre las segundas, se encuentra el rol asignado a las migraciones, concebidas sólo en sus aspectos negativos, y como principio rector de la seguridad nacional.

Esta Estrategia se puede describir, en forma sucinta, como una que plantea un repliegue estratégico, con un énfasis en la dominación continental (las Américas), constituyendo una ruptura parcial con documentos previos, incluso con el anterior del primer gobierno del presidente Trump. ¿la mayor novedad? La redefinición de la seguridad de los EE.UU., cuyo foco se traslada al “hemisferio occidental”, y en particular a América Latina.

Al comparar los contenidos de las Estrategias de los dos gobiernos de Trump destaca sólo una continuidad parcial entre los ejes principales de las ESN del 2017 y del 2025. La idea fuerza en términos globales del 2017 no está presente, al menos no en forma explícita; el eje del marco estratégico era la competencia con la R.P. China y Rusia. En la del 2025 la competencia por el poder a escala global ya no parece en los mismos términos, y los actores estatales que se destacan son otros, o no tienen la misma significación.

Rivales directos el 2017 ya no aparecen como tales el 2025, como Rusia, Corea del Norte y el yihadismo, o el desafío no parece tan profundo ni inmediato, como es el caso de la R.P. China. El país asiático deja de ser visto como un rival sistémico que presiona por un orden mundial alternativo; es redefinido como un competidor básicamente económico y tecnológico en el Indo-Pacífico, zona clave para el  liderazgo y prosperidad de los EE.UU. Asimismo, China aparece en la competencia hemisférica, y en el rescatado y ambicioso “Golden Dome”.

EL caso ruso es el más llamativo. El 2017 Rusia era visto como un desafío estratégico, como un estado revisionista, que competía con los EE.U.U., en el ámbito europeo. Era de vital importancia apoyar la libertad y fortaleza de Europa frente a las amenazas de Rusia. Respecto de la región, se censuraba el apoyo ruso a Cuba, política fracasada de la guerra fría, se decía. El 2025 Rusia es desplazada del centro y no es evaluada en relación a la invasión de Ucrania. Se trata de un actor disruptivo secundario, y como potencia nuclear, la amenaza estaría siendo sobredimensionada. Esta apuesta pragmática, se basa en el equilibrio de poderes entre las grandes potencias y “los Estado-civilización”.

Sin duda lo que caracteriza la ESN del 2025, es el rol destacado que le entrega al “hemisferio occidental”. Este cambio en las priorizaciones geográficas requiere una explicación. La más evidente es la importancia de la frontera sur de EE.UU., de la migración irregular, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado proveniente de México y Suramérica. Otras explicaciones dicen relación a los elementos retóricos e ideológicos que emanan del ideario “America First”. ¿Esta centralidad tendrá un correlato en la asignación de recursos?

Esta  extraordinaria prioridad a Latino America, podría interpretarse como un revival del famoso “Patio Trasero” . Al respecto el texto hace referencia a la Doctrina del presidente James Monroe (“américa para los americanos”) que proclamó, en 1823, el cierre a las intervenciones de potencias extra regionales en las Américas, en esos días las europeas. En su tiempo fue una doctrina defensiva, que ha tenido diversos desarrollos, “o Corolarios”, como la del Presidente Theodoro Roosevelt en 1904, al que se suma ahora el “Corolario Trump”. 

La ESN 2025 pone fin al secular desinterés por América Latina. Sin embargo, varias de las políticas que se desprenden de ella ya están en pleno desarrollo. El injerencismo y el paternalismo del escrito es manifiesto y tiene como motivo frenar la presencia de la R.P. China y de otros competidores extra hemisféricos. La principal limitación está dirigido a vetar el acceso de capitales chinos a activos estratégicos en la región, los que no son pocos; como podría ser el caso de inversiones como el puerto de Chancay, en las empresas de energías, mineras; negocios todos que se encuentran en un proceso de expansión.

Ya en su momento la doctrina Monroe generó malos presentimientos en la dirigencia de los países de la región. Una de las intuiciones más lúcidas al respecto la tuvo un referente del nacionalismo conservador chileno, Diego Portales, quien al tener conocimiento de esta doctrina señaló: “¡Cuidado con salir de una dominación para caer  en otra! Hay que desconfiar de esos señores…” (D. Portales, carta a José M. Cea, 1822).

Comentarios Finales

American First” constituye el entramado ideológico de la Estrategia 2025. Respecto a la dimensión geopolítica de la ESN, esta se centra más en un enfoque fuertemente economicista e ideológico del mundo, que uno específico de seguridad internacional. Se aviene bien con un diseño de “esferas de influencia” de las actuales potencias dominantes, aunque se plantee desde una posición de implícito repliegue global.

 Por otro lado, se trata de un escrito más bien polémico; que fusiona sin pudor alguno (característico por lo demás del perfil de los gobiernos Trump) un texto de seguridad nacional, con uno de perfil propagandístico, de campaña.

Hoy hay quienes quieren ver en el “Corolario Trump” la posibilidad de dejar de ser el Patio Trasero, para pasar a ser el Jardín Delantero de la potencia americana. La experiencia de la Alianza para el Progreso de los años 60 del siglo pasado (iniciativa bastante más integral que esta ESN), debiera ser suficiente argumento para disuadir a aquellos que ven con buenos ojos está Estrategia. 

Como han dicho especialistas (Llenderrosa, 2018, Judith Arnal, 2025) las ESN suelen tener grietas, algunas veces importantes, entre las estrategias formuladas y las iniciativas efectivamente desarrolladas. Las políticas del sector suelen terminar absorbidas por la contingencia, tanto externa como interna. También hay que considerar las contradicciones que tiene toda administración. Por lo tanto, más que visualizar la ESN 2025 como un “plan maestro”, particularmente coherente y rígido (que no lo es),hay que interpretarla más como una manifestación de intenciones, en el plano de la seguridad internacional, del segundo gobierno de Donald J. Trump.

 

 

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