Con la formación del Batallón de Telégrafos, mediante el Decreto Supremo N.º 594 del 10 de marzo de 1911, comenzó la trayectoria del Arma de Telecomunicaciones del Ejército de Chile, que hoy conmemora 114 años de servicio ininterrumpido. Desde su origen, esta especialidad
ha sido crucial como canal estratégico para la transmisión de información y directrices de mando, permitiendo que las órdenes emitidas desde los niveles superiores lleguen oportunamente a las unidades tácticas desplegadas en el terreno, garantizando así una respuesta eficaz ante distintos escenarios operacionales.
Sus antecedentes, sin embargo, se remontan a la Guerra del Pacífico, donde se constituyó el Cuerpo de Telegrafistas en Campaña. Este grupo estaba conformado por personal que previamente se desempeñaba en las oficinas nacionales de telégrafos y que, voluntariamente, se incorporó al esfuerzo militar para asegurar la continuidad de las comunicaciones entre Santiago y las fuerzas del Ejército desplegadas en el frente norte.
Una de sus primeras acciones consistió en el tendido de una red telegráfica que unió la localidad de Caldera con el recientemente ocupado puerto de Antofagasta, facilitando de esta manera el flujo de información crítica durante las operaciones bélicas. Su rol fue determinante en varias fases del conflicto.