Las adquisiciones de material militar de EE. UU. por parte de gobiernos extranjeros crecieron un 29% en 2024, alcanzando un máximo histórico de 318.700 millones de dólares, según el Departamento de Estado. 

Las naciones incrementaron sus compras para reponer los arsenales enviados a Ucrania y prepararse ante eventuales conflictos de gran escala. 

Los datos del último año del gobierno de Biden refuerzan las proyecciones de un sólido desempeño para las compañías de defensa estadounidenses como Lockheed Martin, General Dynamics y Northrop Grumman. Analistas prevén que sus acciones se valorizarán debido a la creciente incertidumbre global, según Reuters. 

Durante su campaña, el actual mandatario Donald Trump instó a los aliados de EE. UU. a aumentar su inversión en defensa. Propuso elevar la meta de gasto militar de la OTAN al 5% del PIB, un incremento considerable respecto del objetivo actual del 2%, un umbral que ningún país miembro de la alianza, incluido EE. UU., alcanza en la actualidad.

La demanda de armamento ha crecido debido a la ofensiva a gran escala de Rusia contra Ucrania, lo que mantiene la presión sobre los fabricantes de defensa para sostener la producción. Gobiernos de diversas naciones están realizando pedidos para fortalecer sus reservas militares, mientras que EE. UU. trabaja en reponer su propio material enviado a Kiev. 

El Departamento de Estado calificó las exportaciones y transferencias de armamento como “herramientas clave de la política exterior estadounidense, con posibles repercusiones a largo plazo en la estabilidad regional y global”. 

Entre los acuerdos destacados de 2024 se incluyen 23.000 millones de dólares en cazas F-16 y modernizaciones para Turquía, 18.800 millones de dólares en aviones de combate F-15 para Israel y 2.500 millones de dólares en tanques M1A2 Abrams para Rumania. 

Gran parte de estos contratos contribuyen al crecimiento de la cartera de pedidos de las compañías de defensa estadounidenses. Se prevé que en los próximos meses lleguen solicitudes para cientos de miles de proyectiles de artillería, misiles interceptores Patriot y vehículos blindados. 

Las naciones extranjeras adquieren armamento estadounidense a través de dos vías principales: ventas comerciales directas negociadas con fabricantes de defensa o adquisiciones militares extranjeras gestionadas por el gobierno de EE. UU., a menudo a través de representantes del Departamento de Defensa en embajadas. Ambos procedimientos requieren la autorización oficial. 

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