La presencia en Venezuela de diversos grupos armados, algunos de los cuales se han enfrentado entre ellos en combates de baja intensidad, presenta una complejidad añadida al escenario actual de esta nación. A continuación, señalamos brevemente los principales de ellos.

 La contingencia internacional nos muestra imágenes de Venezuela en que, junto a las fuerzas de seguridad bolivarianas de Venezuela, policías estatales y municipales, fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana y tropas de las Fuerzas del poder militar, se destaca la presencia de formaciones de civiles armados, resulta llamativa para quienes están acostumbrados al monopolio estatal del equipamiento militar, por lo tanto, intentaremos exponer brevemente las distintas formaciones de origen venezolano, excluyendo formaciones armadas extranjeras como las tropas cubanas confirmadas y la posible presencia de contratistas de defensa rusos. Para la mejor comprensión de este fenómeno y sus posibles implicancias. Enumeraremos brevemente parte de estos grupos armados presentes en Venezuela.

 Carteles militares. 

 Según el discurso chavista, los militares eran un baluarte moral frente a la corrupta clase política y la burocracia estatal. En la práctica, la cúpula militar chavista se corrompió en tiempo récord a niveles nunca vistos en la endémica corrupción de Venezuela. La cúpula militar estableció una política basada en el saqueo de los ingresos petroleros, militares asignados a la administración civil destacaron en el robo de programas de alimentos, fraude de fondos de construcción, etc., con la caída de los ingresos petroleros, la cúpula militar pasó a depender de las economías ilícitas como el contrabando de combustible subsidiado al extranjero, la minería ilegal del oro y su contrabando a Miami y del control de las rutas de transporte de drogas para reemplazar los ingresos provenientes de la industria petrolera. 

 Se establecieron una serie de organizaciones de militares, policías y delincuentes comunes, por su cercanía al régimen podían realizar acciones ilegales. Denominados Cartel de los Soles (militares) y Cartel de los Oros (Guardia Nacional y Policías), para mantener el nivel de vida que el saqueo durante el boom petrolero les permitió alcanzar, se implicaron en distintos niveles del narcotráfico, ya sea entregando servicios de protección de envíos de drogas por vía marítima, custodia de pistas aéreas para narcos colombianos o participando directamente con medios militares en el tráfico de drogas. Estos grupos, inconexos pero agrupados bajo la denominación de carteles, se han enfrentado entre sí por el control de la economía criminal y su sujeción a la cadena de mando es más teórica que real, formando grupos armados que se mantienen en el ámbito estatal solo para lograr cobertura a su accionar ilícito.

 Colectivos

 Divididos en históricos y emergentes, los colectivos históricos nacieron como agrupaciones sociales-culturales en barrios marginados, destinados a entregar servicios que el Estado no entregaba, como el colectivo “Las Piedritas”, que organizaba campañas de alfabetización, talleres culturales, etc. Su poder de movilización llevó a que fueran o bien controlados por el chavismo o eliminados.

Los colectivos «emergentes», sin una historia de acción social, fueron creados únicamente para colaborar en el control de la población, se les entrega el control de medios estatales como las «Misiones» de distribución de alimentos (Bolsas CLAP) que venden en el mercado negro, uno de ellos, el colectivo «Tres Raíces», se caracteriza por ser una base de reclutamiento de la Policía Municipal de Caracas y de la GN. Tras el intento de golpe de los militares anti-chavistas, el régimen dudoso de la lealtad militar le entregó armas y entrenamiento a sus miembros y los convirtió en una fuerza paramilitar de choque, que combatió la rebelión contra el régimen del policía Oscar Pérez. Colabora entregando información al servicio de inteligencia bolivariano, el SEBIN, y las fuerzas de acción especial FAES de la policía bolivariana, y participó en matanzas de manifestantes pro democracia.  

 Disidencias y guerrillas

 Desde el momento de su llegada al poder, el régimen chavista manifestó una afinidad ideológica con las guerrillas presentes en Colombia, tanto las FARC como el ELN. Contaron con la simpatía y la convergencia ideológica del régimen chavista; al mismo tiempo, el apoyo a estos grupos era visto como una forma de presión para controlar las actividades hostiles que el gobierno colombiano pudiera presentar contra el régimen. Luego, con los tratados de desmovilización de las FARC, grupos de guerrilleros que se negaron a ser desmovilizados, conocidos como las disidencias, se establecieron en la zona fronteriza de Venezuela. Desde este periodo se acusa al régimen chavista, y posteriormente al de Maduro, de facilitar el territorio venezolano como santuario en Venezuela que impedía que fueran atacadas por las fuerzas colombianas. Actualmente, estas disidencias controlan territorialmente pueblos fronterizos de Venezuela para actividades de contrabando, tráfico y extorsión de ganaderos y hacendados del área.

 Mega bandas criminales

 Existen numerosas organizaciones armadas que se definen como anti-chavistas sin negar su origen criminal, la denominada cota 905, liderada por Carlos Luis, conocido como el “Koki”, se estableció en este barrio periférico de Caracas, estableciendo un control territorial impidiendo el ingreso de funcionarios gubernamentales, posteriormente se amplió a las comunidades locales del cementerio y Villa el Valle, y en el año 2020 intentó tomar La Vega, una localidad de más de 150.000 habitantes, esto generó una reacción del Gobierno y, tras meses de combates, los miembros de la cota 905 fueron expulsados de La Vega, la cota 905, en represalia, atacó comisarías y, finalmente, atacó la sede del servicio bolivariano de inteligencia nacional, el SEBIN, el centro. de detención y torturas del Helicoide.

 Pranes, carros y trenes

 Pranes es el acrónimo de Preso Rematado Asesino Neto, en el sistema penal venezolano, estos presos de alta peligrosidad tomaron el control de diversos penales ante la carencia de recursos del sistema carcelario venezolano, organizados para explotar a los presos de menor peligrosidad, organizan los “carros”, agrupaciones criminales en las cárceles que, al proyectarse al exterior, son denominados “trenes”, el primero en alcanzar notoriedad fue el “Tren del Pacífico”, del estado Nueva Esparta y basado en la Isla Margarita, cuyo líder, Teófilo Rodríguez, alias “El Conejo”, negoció con funcionarios del gobierno chavista su liberación a cambio de emplear a sus hombres para reprimir a los opositores al gobierno, convirtiéndose en un referente del movimiento chavista de esta zona, 

 El Tren de Aragua, brazo armado-criminal del penal de Tocorón, debe su expansión únicamente a su actitud servil y funcional de los intereses del régimen chavista. Las esposas de sus líderes encarcelados formaron el colectivo chavista «Somos el Barrio», el cual logró el monopolio de la entrega de bolsas de alimento y ayuda estatal en las ciudades de Aragua con alcaldes opositores al régimen, y negoció la liberación de los «luceros», mandos medios y «gariteros», soldados del carro de Tocorón, para reprimir por las armas a los partidos opositores al gobierno en las elecciones del 2021 en el Estado de Aragua. 

El Tren de Aragua también colaboró en abril de 2022, atacando al «Tren del Llano», una organización criminal poderosa que se enfrentó a operaciones de más de 1500 policías y militares («operaciones Trueno 1, 2 y 3»), luego que «El Tren del Llano» se negara a pactar con el gobierno chavista.

De protegidos del régimen, el Tren Aragua pasó a ser perseguido en la “Operación Cacique Guiaquipuro”, cuando aparentemente intentó volverse independiente de las órdenes de los funcionarios chavistas e intentar arrebatar negocios criminales relacionados con la droga a funcionarios. Cuando aparentemente intentó volverse independiente de las órdenes de los funcionarios chavistas, la represión interna lo llevó a expandirse al exterior siguiendo la diáspora venezolana, con las consecuencias conocidas.

Todas estas formaciones armadas tienen lealtades e intereses contrapuestos y en un escenario de inestabilidad, se acrecientan las rivalidades internas. Así, el Tren de Aragua debe parte de su caída en desgracia frente al régimen al no haber podido derrotar al «Tren de Coro», de línea anti-chavista, y al disputar a funcionarios corruptos de la Guardia Nacional Bolivariana el control de la minería ilegal del oro en el Estado Bolívar.

 Un colapso del régimen chavista podrá eventualmente llevar a la huida masiva de los miembros de las formaciones armadas que sean derrotadas o desplazadas del poder por miedo a las represalias.  

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