Europa del Este vuelve a colocarse en un escenario de máxima tensión. Rusia y Bielorrusia iniciaron este viernes los ejercicios militares “Zapad”, unas maniobras conjuntas que se extenderán hasta el 16 de septiembre en territorio bielorruso y que han encendido las alertas en la región.
El recuerdo de 2021 —cuando este mismo tipo de ejercicios antecedió a la invasión rusa de Ucrania— mantiene en vilo a los países vecinos. Polonia, en una medida drástica, anunció el cierre total de su frontera con Bielorrusia, incluidas las conexiones ferroviarias. “Son unas maniobras muy agresivas”, señaló el primer ministro polaco Donald Tusk, quien justificó la decisión como un paso indispensable para resguardar la seguridad nacional.
El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, endureció aún más el discurso tras reunirse con su homólogo de Finlandia. “Putin está dispuesto a atacar a otros países además de Ucrania”, advirtió, apuntando directamente al Kremlin como una amenaza latente para la estabilidad europea.
La “Fosa de Suwalki”, en la mira
Las tensiones se concentran especialmente en la llamada “Fosa de Suwalki”, un estrecho corredor de apenas 100 kilómetros entre Polonia y Lituania. En caso de caer bajo control ruso, ese paso permitiría conectar el enclave de Kaliningrado con Bielorrusia y aislar a los países bálticos del resto de Europa. Tanto Polonia como Lituania han anunciado maniobras propias en esa zona, como señal de disuasión frente a Moscú.
Reacción regional y de la OTAN
Lituania reforzó sus controles fronterizos con más patrullajes y operativos de vigilancia. En paralelo, la OTAN llevó a cabo recientemente un ejercicio militar encabezado por Alemania, en el que se simuló el traslado de tropas y armamento hacia territorio lituano. Las maniobras incluyeron transporte aéreo, marítimo y prácticas de detección de drones.
El secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, subrayó que la organización dará seguimiento puntual a los movimientos de Moscú y Minsk, al señalar que ambos gobiernos mantienen “cero transparencia” sobre sus verdaderas intenciones.
Preparativos nucleares
De acuerdo con las autoridades bielorrusas, en los ejercicios participan cerca de 13 mil soldados, además de maniobras relacionadas con armamento nuclear. Aunque Rusia no ha revelado la magnitud de su despliegue, la confirmación de prácticas nucleares incrementa la inquietud entre los países vecinos y dentro de la OTAN.
No es la primera vez que los “Zapad” preceden movimientos militares de mayor envergadura. En 2013, ejercicios similares antecedieron la anexión de Crimea; y en 2009, Rusia llegó a simular un ataque nuclear contra Varsovia.
El mensaje desde el este de Europa es claro: mientras Rusia y Bielorrusia ensayan escenarios de guerra, los países fronterizos refuerzan su seguridad ante la posibilidad de que las maniobras no sean solo un entrenamiento, sino un preludio de algo mayor.
Fuente principal: Cadena SER