La semana estuvo dominada por una nueva fase de ataques rusos sobre Ucrania, un frágil alto el fuego en Gaza, incidentes navales en el Indo-Pacífico y el avance europeo hacia un rearme industrial. En América Latina, Argentina consolidó su acercamiento militar con Estados Unidos, mientras que en Chile el escenario está marcado por la alerta que levantó el Ejército y la Armada por la reducción presupuestaria.

América Latina y Chile

Argentina consolidó su alineamiento estratégico con Washington tras avanzar en la compra de cazas F-16 y ampliar su cooperación bilateral en materia de defensa. Brasil, en tanto, continúa con su programa submarino y el desarrollo de capacidades propias, perfilándose como actor clave en la autonomía industrial regional. 

Durante la última semana se confirmó que el Departamento de Estado de EE. UU. aprobó la venta propuesta de 12 aviones F-16 Block 70 a Perú, en un acuerdo valorado en aproximadamente USD 3,42 mil millones, que incluye no solo las aeronaves (10 F-16C y 2 F-16D) sino una dotación completa de motores, radares, armas y sistemas de apoyo logístico.  Paralelamente, el comandante de la Fuerza Aérea de Perú declaró que en octubre esperan definir la decisión final sobre qué modelo seleccionarán para reemplazar su flota envejecida —la que incluía Mirage 2000 y MiG-29—, con el F-16 compitiendo con otras alternativas como el Gripen de Suecia.   Este movimiento representa un salto cualitativo para la capacidad aérea peruana, pero todavía debe superar la revisión del Congreso de EE. UU. y negociarse en detalle los términos del contrato antes que comience su implementación efectiva.

En Chile, mientras los comandantes en jefe del Ejército y la Armada alertan ante el Senado sobre déficits y suspensiones de pagos en 2025, la ministra de Defensa enfatiza que el presupuesto 2026 no contemplará recortes en los recursos para equipamiento ni operación.  La tensión aumenta pues ambas ramas reclaman que existe una postergación parcial del financiamiento estratégico —destinado a proyectos clave de defensa— , generando cuestionamientos desde la Dirección de Presupuestos para que “se ponga al día” con las asignaciones adeudadas a las FF.AA.

En la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputadas y Diputados se continuará el análisis sobre las facultades de inteligencia y jurisdicción militar (Boletín 17690-07), mientras que en la Comisión de Defensa nacional del Senado al cierre de esta edición no se registra citación, se prevé retomar sesiones vinculadas al presupuesto de defensa 2026.

Europa OTAN

La Unión Europea avanzó esta semana en su plan ReArm Europe, un mecanismo de incentivos presupuestarios para impulsar la inversión en defensa y la resiliencia industrial del bloque. El Consejo de la Unión Europea destacó que la medida responde a la creciente amenaza de guerra híbrida y desinformación, además de la necesidad de coordinar capacidades de defensa aérea, municiones y producción tecnológica.
El 15 de octubre, los ministros de Defensa de la OTAN se reunirán en Bruselas para revisar los compromisos de gasto y las metas de interoperabilidad militar entre los 32 aliados.
Mientras tanto, en Estados Unidos, Donald Trump volvió a cuestionar a los países que no cumplen las metas del 2% del PIB en defensa —mencionando explícitamente a España—, generando ruido político dentro de la Alianza Atlántica.

Europa se aproxima a una etapa de rearme sostenido, con foco en autonomía industrial y seguridad energética, aunque persisten tensiones políticas internas que podrían afectar la cohesión aliada.

Estados Unidos

En los últimos días, Estados Unidos ha intensificado su implicación militar y de inteligencia en el conflicto entre Rusia y Ucrania, marcando un cambio estratégico notable. Según algunos reportes, Washington ahora aporta inteligencia táctica para ayudar a Kiev a planear bombardeos sobre infraestructuras energéticas rusas (refinerías, redes eléctricas), con rutas optimizadas para evadir sus sistemas de defensa aérea. A la par, el presidente ucraniano Zelenskiy y el presidente Trump sostuvieron conversaciones donde acordaron fortalecer las defensas aéreas de Ucrania y avanzar en capacidades de largo alcance.  Este viraje refleja una escalada indirecta de EE. UU., que no participa directamente en la ofensiva pero amplía su huella decisiva en la guerra energética de desgaste.

A su vez, el Senado aprobó una partida de 5 mil millones de dólares destinada al desarrollo de la clase de submarinos Columbia, confirmando el impulso a capacidades de disuasión naval estratégica.  En otra línea, el Departamento de Defensa lanzó una compra masiva de minerales críticos —como cobalto, tantalio, antimonio— por un valor estimado de mil millones de dólares para asegurar las cadenas de suministro militares frente a restricciones chinas. 

En suma, la última semana exhibió un EE. UU. que actúa con mayor contundencia estratégica: desde apoyo encubierto a ofensivas ucranianas hasta movimientos internos de infraestructura defensa y maniobras financieras para sostener su aparato militar en tensión política.

 Indo-Pacífico / China

En los últimos días hubo un nuevo episodio de confrontación marítima en el Mar del Sur de China: un buque de la Guardia Costera china empleó cañones de agua contra el BRP Datu Pagbuaya, embarcación filipina que estaba en operaciones cerca de la isla Thitu. El incidente eleva el riesgo de escaladas tácticas no intencionales y refuerza la necesidad de alianzas multilaterales en la región, donde Japón, Filipinas, Australia y EE. UU. impulsan una arquitectura de disuasión compartida.

Medio Oriente

En Gaza, el alto el fuego se mantiene, aunque bajo una frágil estabilidad. La entrada de ayuda humanitaria y el retorno parcial de desplazados contrastan con las advertencias de las agencias internacionales sobre el riesgo de colapso si el acuerdo se rompe.
Simultáneamente, Israel y Hezbolá intercambiaron fuego en el sur del Líbano, dejando víctimas civiles y rutas cortadas, de acuerdo con Al Jazeera y OPB.

El frente norte sigue siendo el punto más inestable del equilibrio regional; su deterioro podría hacer colapsar la tregua y reactivar la volatilidad en todo Medio Oriente.

En el Mar Rojo, los ataques de grupos hutíes contra embarcaciones comerciales —como el caso del MV Minervegracht— mantienen alto el riesgo marítimo y elevan las primas de seguro y los costos logísticos globales. De este modo, la estabilidad del comercio marítimo depende ahora directamente del éxito o fracaso de las mediaciones en Gaza.

Ucrania–Rusia

Rusia lanzó una nueva ola de ataques con misiles y drones contra la infraestructura eléctrica ucraniana, afectando amplias zonas del país y dejando cortes masivos de energía justo antes del invierno.
La ofensiva busca castigar a la población civil y aumentar la presión energética sobre Kiev y sus aliados, en una reedición de la estrategia del invierno pasado.
También se reveló una mayor asistencia de inteligencia de Estados Unidos a Ucrania, enfocada en identificar blancos estratégicos dentro de Rusia, incluyendo refinerías y redes de distribución energética.

El apoyo occidental entra en una fase de escalamiento cualitativo, orientada a degradar la capacidad logística rusa y a fortalecer la posición negociadora ucraniana antes de una eventual mesa de paz.

 

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