Las tensiones geoestratégicas se agudizan en varios frentes: mientras Estados Unidos refuerza su presencia naval frente a Venezuela y redefine su papel en un mundo multipolar, Europa levanta un “muro de drones” frente a la presión rusa y el Indo-Pacífico se consolida como epicentro de la rivalidad entre Washington y Pekín. En paralelo, Chile avanza en debates legislativos clave en materia de defensa y busca impulsar su industria nacional con la fabricación de drones militares.

América Latina y Chile

En la región de América Latina, destaca el aumento de la presencia de Estados Unidos en las costas cercanas a Venezuela, incluso con uno de los mayores portaviones que posee como es el USS Grand, quien arribó esta semana a la zona de conflicto. Mientras, desde caracas se anuncia un intento de fabricar un conflicto con Venezuela, las misiones norteamericanas se siguen concentrando en la destrucción de pequeñas embarcaciones que cargan drogas, mientras que los países vecinos continúan con ejercicios de operaciones antinarcóticos, despliegues navales y con una retórica de soberanía. El resultado de esta combinación, es un volátil escenario marítimo y aéreo en cuya fricción constante radica el peligro de que se produzcan incidentes. 

En Chile, la agenda interna de defensa y seguridad se mueve en clave legislativa. Para la cuarta semana de octubre, la Cámara de Diputadas y Diputados continuó con el análisis del Proyecto de Ley que modifica el Código Penal para incorporar la fiscalía militar en el delito de espionaje (boletín N°17690-07), en primer trámite constitucional y el primero reglamentario. Por otro lado, el Senado siguió con el estudio del Presupuesto del Sector Público para el año 2026 (boletín N° 17870-05).

Teniendo en cuenta el desarrollo global en este ámbito, la Ministra de Defense anunció el interés de las Fuerzas Armadas por fabricar drones, aprovechando las capacidades instaladas de la industria de la defensa, especialmente a través de FAMAE (Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile) y la Empresa Nacional de Aeronáutica (ENAER).

OTAN, Ucrania y Rusia

Con refuerzos aéreos, marítimos y de defensa contra los drones, la Alianza Atlántica extendió la Operación Centinela Oriental, que se encuentra en funcionamiento desde que los polacos derribaron drones rusos que ingresaron a su espacio aéreo e invocaron el Artículo 4 de la OTAN, que entre otras cosas “ establece que los países miembros se consultarán entre sí si la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de ellos se ve amenazada”.   

En otra dirección, Bruselas promueve la idea de un “muro de drones” para salvaguardar sus fronteras y otros puntos críticos. El objetivo inmediato es reducir las zonas grises de la presión rusa (perturbaciones no declaradas, sabotajes e ISR agresivas) y para mantener la infraestructura civil y militar de pie. 

 Estados Unidos

Se ha producido un cambio estratégico notable hacia la defensa del hemisferio occidental y un esfuerzo global contra los regímenes autoritarios y redes criminales transnacionales que incluye cadenas críticas de suministro y asociación con socios regionales. 

En el tablero geoestratégico global, los Estados Unidos se encuentran en una encrucijada: mantienen ventajas estructurales —militares, tecnológicas y financieras— pero su liderazgo hegemónico está siendo desplazado por un sistema internacional más heterogéneo Su nueva realidad exige calibrar la competencia con China, reforzar la integración regional —en particular en América del Norte— y articular una estrategia de poder que combine dureza, alianzas y cooperación adaptada a un mundo multipolar.  Por tanto, EE.UU. está obligado a redefinir su papel: ya no basta con ser “primero entre iguales”, sino que debe operar como uno más en un sistema más distribuido, y hacerlo sin perder su capacidad de influencia ni su credibilidad.

Indo-Pacífico

En líneas generales, el Indo-Pacífico enfrenta competiciones de nuevos tipos, la República Popular China. China se dedica a consolidar capacidades de acceso y negación marítima, adquieren un mayor control económico sobre sus cadenas de valor y medidas diplomáticas para influir más en un orden que de momento se da por asentado. Por otro lado, los Estados Unidos y sus aliados tradicionales (Japón, Australia, Corea del Sur, India) han estado rediseñando su alianza, agrandando su presencia militar (más de 60 mil americanos en Japón, 28 mil en Corea) y promueven el reforzamiento de las capacidades de sus socios para evitar que recaiga solo en ellos la carga de contención. 

Medio Oriente

Mientras tanto, en el Oriente Medio las tensiones entre Israel y Hamas– avivadas de nuevo tras mortales incidentes en que murieron civiles en Gaza, seguidos por ataques del país hebreo y gestiones diplomáticas estadounidenses para “arreglar” su plan de alto al fuego y ayudas humanitarias– quieren decir que el asunto todavía no resuelto. Pese ajustado del plano, Israel comunicó que no romperá propósitos e inició el paso de la asistencia; fundamentalmente está en juego la desnuclearización de Gaza y un modelo transitorio de gobernanza que excluya a Hamas, al que el propio conjunto ha hecho rechazo vehementemente. El riesgo de escalada sigue siendo alto, con probables acciones de milicias afines a Irán.

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