La semana confirma un desplazamiento silencioso pero estructural en la arquitectura de seguridad global: Estados Unidos transfiere costos y responsabilidades de disuasión a sus aliados, y los aliados —Europa, Asia y también América del Sur— están respondiendo con presupuestos, capacidades y ejercicios propios. La confirmación de que los aliados europeos han cubierto casi la totalidad de los vacíos dejados por Washington en los planes de defensa de la OTAN, a días de la cumbre de Ankara del 7 y 8 de julio, es el dato que ordena todos los demás. En paralelo, Ucrania consolidó una doctrina de estrangulamiento logístico contra Rusia, Venezuela entró en un vacío constitucional inédito bajo supervisión militar estadounidense, China respondió con operaciones marítimas a la aproximación entre Japón y Filipinas, y Chile ejecutó simultáneamente el mayor ejercicio multidominio del Cono Sur y una vicecomandancia histórica en RIMPAC. El patrón es uno solo: la seguridad dejó de ser un bien provisto por una potencia hegemónica y pasó a ser una carga distribuida.
Chile
América Latina vivió una semana de actividad militar inusualmente intensa, con Chile como articulador principal. El ejercicio multidominio Salitre 2026, iniciado el 29 de junio y con cierre programado para el 12 de julio, entró el viernes 3 de julio en su fase Live Exercise en la Región de Antofagasta, con misiones aéreas combinadas de las fuerzas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos y Paraguay bajo planificación de formato OTAN. La conducción por parte de la Fuerza Aérea de Chile de un ejercicio que integra componentes de ciberdefensa, dominio espacial y combate urbano —además del empleo inédito de sistemas no tripulados de gran altitud— consolida a Salitre como el principal laboratorio de interoperabilidad del Cono Sur. Un dato operativo de la semana ilustra el nivel de integración alcanzado: equipos JTAC de la FACh y de la USAF se desplegaron desde helicópteros colombianos Arpía y Halcón para guiar misiones de apoyo aéreo cercano ejecutadas por A-29B Super Tucano chilenos y Pampa III argentinos.
De forma simultánea, la fragata FF-05 Almirante Cochrane opera en Hawái integrada al grupo de escolta del portaaviones USS Theodore Roosevelt en RIMPAC 2026, el mayor ejercicio naval del mundo, que reúne a 31 países hasta el 31 de julio. Chile no solo cumple 30 años de participación continua: ejerce la vicecomandancia de la fuerza de tarea combinada, una posición que ninguna otra armada latinoamericana ha consolidado con esa regularidad. La lectura estratégica es directa: mientras el debate público chileno se concentra en seguridad interior, las Fuerzas Armadas están ejecutando la agenda de interoperabilidad con potencias occidentales más ambiciosa de la región después de Brasil.
En el plano industrial y de cooperación, Famae recibió esta semana a una delegación del Ejército de Tierra español encabezada por el jefe del Mando de Apoyo Logístico, teniente general Guillermo Ramírez, para intercambiar experiencias en sostenimiento y mantenimiento acorazado, en un momento en que la industria de defensa chilena busca insertarse en cadenas de suministro occidentales tensionadas por el rearme global. En el ámbito formativo, el Ejército potenció la formación técnica de los conscriptos del Servicio Militar, una señal de que la conscripción evoluciona hacia un modelo de capacitación dual con valor para la economía civil.
Congreso Nacional
La agenda parlamentaria de la próxima semana concentra definiciones relevantes. La Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados sesionará el martes 7 de julio con dos materias de fondo: la votación en general del proyecto que impone prisión preventiva obligatoria a imputados por delitos contra la soberanía y la seguridad exterior del Estado (Boletín 17.671-02), y una sesión con el Director de Presupuestos, José Pablo Gómez, y el Subsecretario para las Fuerzas Armadas, Christian Bolívar, para conocer el impacto de la reducción presupuestaria general anunciada para la Administración del Estado en el sector Defensa, incluida la situación de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Que la discusión fiscal haya llegado formalmente a la mesa de la Comisión de Defensa confirma que el ciclo de modernización militar chileno enfrentará su prueba presupuestaria más exigente justo cuando el entorno estratégico demanda lo contrario.
En el Senado, la Comisión de Defensa Nacional sesionará el mismo martes 7 para continuar el estudio del proyecto de protección de la infraestructura crítica del país (Boletín 16.143-02), con la presencia del Ministro de Seguridad Pública, y el lunes 13 de julio sesionará en el Comando de Operaciones Navales de la Armada en Valparaíso. La Comisión de Seguridad Pública, en paralelo, avanzará en el Sistema Nacional de Protección Ciudadana y en el fortalecimiento de la seguridad del Metro de Santiago, mientras la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara abordará la vulnerabilidad de los pasos fronterizos de Magallanes ante rutas del crimen organizado transnacional, tras la advertencia del Fiscal Regional. Se suman dos mociones recién ingresadas con impacto directo en las instituciones castrenses: una que refuerza el régimen de protección de derechos fundamentales del personal de las Fuerzas Armadas y de Orden (Boletín 18.406-02) y otra que concede amnistía a ese personal por hechos ejecutados en resguardo del orden público (Boletín 18.385-07), textos que anticipan un debate político de alta intensidad sobre el estatuto jurídico del uso de la fuerza. El miércoles 8, además, la Comisión de Pesca escuchará al Ministro de Defensa, Fernando Barros, y al Comandante en Jefe de la Armada, almirante Fernando Cabrera, sobre el proyecto de fortalecimiento de la seguridad marítima.
Argentina
La semana consolidó el reequipamiento aéreo argentino con la contratación vía Foreign Military Sales de misiles aire-aire AIM-120C-8 AMRAAM por US$398,7 millones para armar los F-16 adquiridos a Dinamarca, complementada con la compra de camiones pesados 6×6 destinados al transporte de los radares RMF-200V que produce INVAP. En paralelo, la Fuerza Aérea Argentina desplegó sus Pampa III en la fase Livex de Salitre 2026, donde volaron misiones de apoyo aéreo cercano guiadas por controladores chilenos y estadounidenses. La secuencia confirma que el plan de reequipamiento militar de Buenos Aires dejó de ser anuncio para convertirse en flujo sostenido de contratos, con la interoperabilidad con Estados Unidos como eje ordenador y un efecto acumulativo sobre el equilibrio aéreo del Cono Sur que la planificación chilena deberá incorporar.
Brasil
Brasilia proyectó poder en dos tableros simultáneos: sus cazas participaron en las operaciones combinadas de Salitre 2026 en Antofagasta mientras análisis publicados esta semana destacan la profundización de la alianza de defensa con Chile —industria, ciberseguridad y control de fronteras— como plataforma para desarrollar capacidades propias en una región históricamente dependiente de proveedores externos. El despliegue de 188 rescatistas brasileños a Venezuela tras los terremotos agregó una dimensión de diplomacia humanitaria con valor estratégico en el Caribe. Con las entregas del Gripen F-39 fabricado en Gavião Peixoto avanzando durante 2026, Brasil sigue siendo el único actor regional que combina base industrial, escala y voluntad de liderazgo, y su acercamiento a Santiago es la sociedad tecnológica más relevante disponible para la industria de defensa chilena.
Colombia
Las Fuerzas Militares ejecutaron el mayor dispositivo de seguridad electoral del ciclo para blindar la segunda vuelta presidencial, con la cúpula militar revisando durante dos días el orden público en la costa Caribe, Norte de Santander, Arauca, Meta y Caquetá, regiones donde persiste presencia de grupos armados ilegales. La fragilidad del terreno quedó expuesta el 4 de julio con un nuevo ataque del ELN que llevó a autoridades locales a pedir con urgencia la recuperación del control territorial, mientras el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo López, debió salir a negar públicamente que se hubieran frenado operaciones contra la Segunda Marquetalia. Una transición presidencial bajo fuego insurgente en el vecindario andino es un factor de inestabilidad que Chile debe seguir con atención, por sus efectos sobre flujos migratorios y economías criminales que ya operan a escala continental.
Ecuador
El debate de la semana giró en torno al Decreto 424 firmado por el presidente Daniel Noboa, cuyo alcance —reconocer formalmente la existencia de un conflicto armado interno y habilitar el despliegue de militares extranjeros en las provincias más golpeadas por la violencia— encendió alertas jurídicas y políticas en un país que acumula 3.485 asesinatos entre enero y mayo. La norma abre la puerta a una presencia militar internacional coordinada con el Comando Sur en territorio sudamericano, un precedente mayor: por primera vez un Estado de la región convierte la lucha contra el crimen organizado en fundamento de internacionalización militar de su seguridad interior. Para Chile, que enfrenta versiones atenuadas de las mismas amenazas, el caso ecuatoriano funciona como espejo de lo que ocurre cuando el Estado llega tarde.
Venezuela
La semana venezolana condensó tres crisis en una: el vencimiento el 3 de julio del plazo constitucional de 180 días de la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, que deja al país en un terreno de abierta inconstitucionalidad sin cronograma electoral; la gestión del desastre de los terremotos del 24 de junio, con más de 2.500 muertos, críticas crecientes por la lentitud de la respuesta estatal y ayuda internacional masiva operando en el terreno; y la recomposición de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana bajo el general Gustavo González López y supervisión militar estadounidense, con los ascensos de junio y julio como prueba decisiva de lealtades. Un Estado sin presidente legítimo, con territorio devastado y fuerzas armadas tuteladas por la potencia que capturó a su anterior mandatario es una combinación sin precedentes en la historia regional reciente.
Perú
Lima aseguró el segundo tramo del financiamiento interno para la compra de 24 aviones de combate —5.700 millones de soles, unos US$1.600 millones, incorporados a la Ley de Endeudamiento Público 2026—, consolidando la mayor adquisición militar peruana en décadas pese a las tensiones fiscales que la rodean. En el plano operativo, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional golpearon la minería ilegal en La Libertad con destrucción de maquinaria, armas y explosivos, e intervinieron en Cusco una avioneta boliviana vinculada al tráfico de drogas, mientras los Ejércitos de Perú y Chile cerraban la Tercera Reunión Bilateral de Inteligencia con nuevos acuerdos de colaboración. El dato estratégico es la simultaneidad: modernización convencional, empleo interno contra economías ilegales y cooperación de inteligencia con Chile avanzan por carriles paralelos y sin contradicción aparente, una madurez institucional que conviene al interés nacional chileno.
OTAN, Ucrania y Rusia
La noticia estructural de la semana llegó desde el cuartel supremo aliado: según confirmó el comandante supremo de la OTAN, general Alexus Grynkewich, los aliados europeos han cubierto casi la totalidad de los vacíos dejados por Estados Unidos en los planes de defensa de la Alianza, tras la decisión de Washington de reducir un tercio los cazas F-15 disponibles, recortar a la mitad los drones estratégicos y asignar un solo bombardero y un solo portaaviones donde antes comprometía dos. La única brecha persistente es precisamente la de bombarderos estratégicos, el activo que Europa no puede replicar en el corto plazo. Este proceso, que hace un año se leía como crisis, hoy se administra como transición ordenada: la codependencia se está transformando en un pilar europeo real dentro de la OTAN, y la cumbre de Ankara del 7 y 8 de julio —la primera que organiza Turquía desde 2004— llegará con esa transición como telón de fondo, junto a la agenda de gasto del 5% del PIB, el foro de industria de defensa NSDIF26 y nuevos compromisos de asistencia a Ucrania bajo el mecanismo PURL.
En el teatro ucraniano, la semana confirmó el giro doctrinario hacia el desgaste logístico profundo. En el marco de la campaña de 40 días de ataques de mediano y largo alcance anunciada a fines de junio, Ucrania destruyó en solo dos días —1 y 2 de julio— doce subestaciones eléctricas en el sur de Crimea, dentro de su estrategia de inutilizar la península como plataforma militar. El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados reportó que en junio sus unidades batieron un objetivo ruso cada 52 segundos, con más de 50.000 blancos destruidos o dañados. Rusia, cuyo avance terrestre se ha reducido a una ganancia neta de 97 kilómetros cuadrados en todo el primer semestre pese a sufrir cerca de 39.500 bajas solo en junio, respondió con una de las mayores oleadas de misiles y drones del año contra Kyiv y Dnipro, que dejó al menos 24 muertos y 130 heridos el 2 de julio. La ecuación es reveladora: Moscú compensa su parálisis táctica con castigo urbano, mientras Ucrania apuesta a quebrar la logística que sostiene la máquina bélica rusa antes de que la demografía juegue en su contra.
Estados Unidos y el hemisferio occidental
La Estrategia Nacional de Defensa que Washington adoptó este año —con el hemisferio occidental como prioridad número uno, por primera vez en décadas— encontró esta semana su caso de prueba más incómodo. El 3 de julio venció el plazo constitucional de 180 días de la presidencia encargada de Delcy Rodríguez, instalada tras la captura de Nicolás Maduro en la operación militar estadounidense de enero. Venezuela entró así en un terreno de abierta inconstitucionalidad, sin cronograma electoral definido, con las Fuerzas Armadas bajo conducción del general Gustavo González López y supervisión militar estadounidense, y con el país devastado por los terremotos del 24 de junio, que dejaron más de 2.500 muertos y obligaron a Caracas a aceptar asistencia humanitaria internacional masiva, incluidos equipos de rescate de Argentina, Brasil, Francia, India, Qatar y Reino Unido. Los ascensos militares venezolanos de este período de junio y julio serán el indicador temprano de si la transición deriva en apertura política o en una recomposición autoritaria tutelada.
Para América del Sur, la combinación es delicada: la primera potencia militar del mundo ha declarado a la región teatro prioritario, exige a sus vecinos “hacer su parte” en la defensa de intereses compartidos y se reserva acción unilateral donde estime que no lo hacen. La distancia entre cooperación e imposición se ha vuelto más corta que en cualquier momento desde el fin de la Guerra Fría, y los países con instituciones de defensa profesionales e interoperables —Chile entre los primeros— tienen mejores herramientas para administrar esa asimetría que aquellos que llegan tarde a la conversación.
China, Taiwán e Indo-Pacífico
Beijing respondió esta semana con operaciones especiales de “aplicación de la ley marítima” en aguas al este de Taiwán al anuncio de conversaciones formales de delimitación marítima entre Japón y Filipinas, una aproximación bilateral que China considera inválida sin su participación. El instrumento elegido —guardia costera y no armada— confirma la preferencia china por la presión de zona gris: acciones bajo el umbral del conflicto que erosionan el statu quo sin ofrecer a Estados Unidos y sus aliados un casus belli nítido. Las incursiones reiteradas de buques de la guardia costera china en las aguas restringidas de las islas Pratas, que este año ya suman seis episodios, operan en la misma lógica de normalización gradual de presencia.
La respuesta regional es presupuestaria y estructural: Taiwán elevó su meta de gasto de defensa al 5% del PIB hacia 2030, Corea del Sur proyecta pasar del 2,3% al 3,5% hacia 2035 y Japón adelantó su objetivo del 2%. Washington, por su parte, incluyó US$2.000 millones para Taiwán en su solicitud presupuestaria FY2027. El Indo-Pacífico se está rearmando a velocidad europea, y esa demanda simultánea de sistemas de armas en dos teatros tensiona las cadenas de suministro de la industria de defensa occidental, con efectos directos sobre plazos y precios para compradores medianos como los sudamericanos.
Gaza y Medio Oriente
El alto el fuego de Gaza cumple meses en estado de congelamiento activo. El despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización sigue condicionado al desarme de Hamas, que el movimiento rechaza mientras acusa a Israel de incumplir sus propias obligaciones; el único movimiento tangible de la semana fue la llegada de oficiales de planificación marroquíes y la incorporación de Grecia a la lista de contribuyentes de la fuerza. Israel controla ya cerca del 60% del territorio de la Franja y las operaciones dentro de la Línea Amarilla continuaron durante la semana. En el frente norte, Israel y Hezbollah acordaron el viernes un nuevo cese del fuego tras la escalada que incluyó la incursión terrestre israelí más profunda en Líbano en 26 años, un acuerdo que las propias agencias de inteligencia estadounidenses consideran frágil. Todo ello ocurre mientras Washington y Teherán intentan sostener en Suiza la negociación del acuerdo definitivo que siga al armisticio de junio, con intercambios de golpes limitados que recuerdan que el cese del fuego con Irán es una pausa instrumental, no una arquitectura de seguridad. Para Chile y América Latina, la persistencia de esta volatilidad sigue condicionando mercados energéticos, rutas marítimas y primas de seguro del comercio exterior.
África
La guerra civil sudanesa entró en una fase crítica en Kordofán del Norte. Las Fuerzas de Apoyo Rápido mantienen cercada El Obeid por tres flancos, mientras el Ejército sudanés ha fortificado la ciudad con una red de 51 kilómetros de bermas y trincheras; Naciones Unidas advirtió esta semana sobre el riesgo de atrocidades masivas si la ciudad cae, en un patrón ya visto en El Fasher. Las fuerzas alineadas con el Ejército capturaron Kulbus, cerca de la frontera chadiana, aprovechando deserciones cultivadas en las filas de las RSF, y los drones de ambos bandos golpean cada vez más lejos del frente. El arco de inestabilidad que une el Sahel occidental con el Cuerno de África —atravesando Níger, Chad y Sudán— configura un corredor de conflicto interconectado donde la guerra por drones, el oro y las potencias externas se retroalimentan. Junto a Ucrania, Gaza, Líbano, Sudán y la militarización del Caribe venezolano, el mapa de conflictos activos de mediados de 2026 muestra menos guerras nuevas que guerras que ya no terminan: la norma es el conflicto prolongado de intensidad variable.
Ciberseguridad
El frente digital aportó esta semana un hito inquietante: investigadores documentaron el primer caso de una operación de ransomware conducida íntegramente por un agente de inteligencia artificial, bautizada JadePuffer, mientras se identificaba el framework modular Avalon, que integra robo de credenciales, movimiento lateral y cifrado en una sola plataforma. En paralelo, operadores del ransomware Anubis explotan activamente la vulnerabilidad Citrix Bleed 2 para acceso inicial a redes corporativas y estatales. Las cifras del primer trimestre en las Américas —1.305 incidentes, 1.138 ataques de ransomware reclamados públicamente y un 58% concentrado en solo cinco grupos— describen una industria criminal consolidada que los Estados ya no pueden tratar como delincuencia común: los grupos respaldados por Estados usan estas mismas herramientas como instrumentos de presión geopolítica negable. Chile, que acumula un promedio de ocho incidentes de ransomware cada cuatro meses y ataques persistentes contra su red pública de salud mediante credenciales robadas, discute justamente esta semana en el Senado el proyecto de protección de infraestructura crítica: la coincidencia entre amenaza y agenda legislativa es una ventana de oportunidad que no permanecerá abierta indefinidamente.
