Alemania desplegó aeronaves P-8A Poseidon en RAF Lossiemouth, Escocia, para integrarse a operaciones antisubmarinas británicas y vigilar rutas del Atlántico Norte frente a actividad rusa.
El despliegue fortalece la vigilancia marítima aliada en un corredor crítico entre el Ártico, el Atlántico Norte y Europa. La señal estratégica es que la guerra submarina volvió al centro de la disuasión OTAN-Rusia. Alemania no solo adquiere capacidades: las está posicionando hacia adelante.
Para Chile, potencia marítima del Pacífico Sur, la lección está en vigilancia oceánica, patrulla marítima, guerra antisubmarina e interoperabilidad con socios.
Uno de los escenario más probable es que asistamos a más rotaciones alemanas en bases británicas. Pero también aumentando el riesgo de generar incidentes con submarinos rusos.
