Bélgica prepara una licitación de aproximadamente US$1.300 millones para capacidades contra drones, con sensores, mando y control, y medidas activas y pasivas.
La decisión refleja una tendencia europea: el dron dejó de ser amenaza táctica y pasó a problema de defensa nacional. Bélgica busca una arquitectura integrada, no compras aisladas, lo que indica madurez doctrinaria frente a saturación aérea, sabotaje y protección de infraestructura.
Para Chile, el caso es útil para pensar un programa nacional C-UAS aplicable a bases militares, aeropuertos, puertos, pasos fronterizos e infraestructura energética.
Escenario probable: competencia entre proveedores europeos, israelíes y estadounidenses. Riesgo: fragmentación tecnológica. Próximo movimiento: definición de requisitos operativos y arquitectura de mando.
