China oficializó el 10 de marzo un incremento de 7% en el gasto de defensa del gobierno central para 2026, llevándolo a 1,91 billones de yuanes. Beijing lo vincula a modernización militar, sistemas conjuntos, innovación tecnológica y mejora del entrenamiento. 

La primera señal de fondo es que Beijing mantiene la curva ascendente de inversión militar pese a desaceleraciones y tensiones económicas. Segundo, concentra el relato no en volumen bruto, sino en calidad de la transformación: optimización del combate conjunto, desarrollo de armas avanzadas, innovación de defensa y mayor control del gasto. 

Eso sugiere una continuidad estratégica más allá de coyunturas: China no está ejecutando un sprint, sino una acumulación planificada de capacidades para disuasión regional, competencia naval y preparación para conflictos de alta tecnología. El mensaje hacia el Indo-Pacífico es que la modernización del EPL no entra en pausa

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