La semana mostró una arquitectura de seguridad más fragmentada: Ucrania y Rusia intensificaron la guerra de drones de largo alcance; Taiwán volvió a quedar en el centro de la competencia Washington–Beijing; Medio Oriente mantiene focos activos en Gaza, Líbano e Irán; y América Latina combina modernización militar, crimen organizado transnacional y señales de mayor involucramiento estadounidense. Para Chile, la lectura central es clara: la defensa ya no puede separarse de la logística, industria, ciberseguridad, control territorial e infraestructura crítica.

América Latina y Chile

En Argentina, el gobierno de Javier Milei continúa utilizando la política de defensa como una herramienta de reposicionamiento internacional. Durante la semana, Buenos Aires reforzó sus vínculos con socios extra regionales y mantuvo el foco en la modernización militar, particularmente en torno a la incorporación de los cazas F-16 y la redefinición doctrinaria de las Fuerzas Armadas. La señal estratégica es clara: Argentina busca recuperar capacidades convencionales y aumentar su interoperabilidad con Estados Unidos y la OTAN, consolidando una postura más activa en el escenario hemisférico.

Perú sigue avanzando en el proceso de renovación de su poder aéreo, uno de los programas de defensa más relevantes de Sudamérica. La decisión sobre el reemplazo de los Mirage 2000 y MiG-29 —con ofertas de Lockheed Martin, Saab y Dassault— tendrá implicancias directas en el equilibrio militar regional. Más allá del proveedor seleccionado y su opción por los F-16, el proceso evidencia que Perú aspira a mantener una capacidad de superioridad aérea creíble y a fortalecer su autonomía estratégica frente a amenazas convencionales y no convencionales.

En Ecuador,  la muerte de 11 militares en la provincia de Orellana confirmó el alto nivel de riesgo que enfrenta el gobierno de Daniel Noboa en su ofensiva contra el narcotráfico y la minería ilegal. El episodio demuestra que las Fuerzas Armadas ecuatorianas están operando en escenarios de combate real, con organizaciones criminales que disponen de armamento, inteligencia y capacidad de emboscada. La principal implicancia es que Ecuador está transitando desde una crisis de seguridad pública hacia un conflicto de carácter híbrido.

Mientras tanto, en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó un plan de aproximadamente US$2.250 millones para debilitar las finanzas del crimen organizado y reforzar el sistema penitenciario. La iniciativa confirma que Brasil está abordando la seguridad como una política de Estado de alcance estructural, combinando inteligencia financiera, control territorial y coordinación interagencial. Dado el peso regional de Brasil, este enfoque puede influir en las estrategias de otros países sudamericanos, incluido Chile.

En México, la administración de Claudia Sheinbaum ha mantenido a las Fuerzas Armadas como eje central de la seguridad interior. El Ejército y la Guardia Nacional siguen desempeñando funciones críticas en el combate a los cárteles, el control fronterizo y la protección de infraestructura estratégica. La continuidad de este modelo confirma que, en México, la distinción entre defensa y seguridad pública es cada vez más difusa.

En Colombia, el asesinato de cuatro soldados en Guaviare evidenció que las disidencias de las FARC y el ELN conservan capacidad operativa para ejecutar ataques letales contra las Fuerzas Armadas. El hecho tensiona la estrategia de “paz total” del presidente Gustavo Petro y refuerza las críticas sobre la efectividad de las negociaciones con grupos armados. Desde una perspectiva regional, Colombia continúa siendo el principal laboratorio latinoamericano de guerra irregular y contrainsurgencia.

Para Chile, la principal señal estratégica de la semana fue la intensificación de los preparativos del ejercicio multinacional Salitre 2026, que se desarrollará entre el 27 de junio y el 12 de julio en la Base Aérea Cerro Moreno, en Antofagasta. La actividad reunirá a fuerzas aéreas de Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Paraguay en un escenario multidominio que incorporará operaciones aéreas, inteligencia, ciberdefensa y una célula espacial. Para la Fuerza Aérea de Chile, el ejercicio representa una validación concreta de su capacidad para liderar operaciones combinadas complejas bajo estándares OTAN, mientras que para el país constituye una demostración de confianza internacional en la infraestructura, doctrina y profesionalismo militar chileno. 

En el ámbito naval, el ministro de Defensa, Fernando Barros, encabezó la despedida de la fragata Almirante Cochrane (FF-05) antes de su despliegue a la Operación Pacífico 2026. La unidad participará por primera vez en Pacific Dragon, un exigente ejercicio de defensa antimisil organizado por la United States Navy, y posteriormente en RIMPAC 2026. La participación chilena en estos entrenamientos confirma que la Armada no solo mantiene capacidades oceánicas de largo alcance, sino que también busca integrarse en escenarios de alta sofisticación tecnológica, incluyendo defensa aérea y antimisil. 

Otro hecho relevante fue la reunión de coordinación entre los ministros del Interior y Defensa en el Estado Mayor Conjunto de Chile para fortalecer el trabajo en seguridad, defensa e inteligencia. La cita reflejó la creciente convergencia entre amenazas externas e internas, y consolida una tendencia hacia una mayor articulación interagencial. Esta lógica se complementa con proyectos como SIFRON y con la discusión sobre infraestructura crítica, evidenciando que las Fuerzas Armadas están asumiendo un rol cada vez más integrado en la protección del territorio y de los activos estratégicos del Estado. 

En la Cámara de Diputados, la comisión de Control de Inteligencia está citada para el lunes 18 con el objetivo de conocer el estado actual del Sistema de Inteligencia del Estado. A la sesión está invitado el Ministro del Interior, Claudio Alvarado Andrade y el Director del Servicio de Inteligencia del Estado, Ronald Mc Intyre Astorga.

Para el martes 19 de mayo en el Senado, está citada la Comisión de Defensa, para considerar la situación en la denominada macrozona sur. A esta sesión han sido invitados el Ministro del Interior, el Ministro de Defensa Nacional, la Ministra de Seguridad Pública, el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el General Director de Carabineros de Chile y el Director General de la Policía de Investigaciones de Chile. Y también existe una citación para el lunes 15 de junio, sin especificar aún las materias a tratar, informándose por el momento que se cita para considerar materias propias de competencia de la instancia legislativa.

OTAN, Rusia y Ucrania

En OTAN, Ucrania y Rusia, el patrón dominante fue la consolidación de la guerra de profundidad. Rusia reanudó ataques masivos tras el fin de una tregua de tres días, con más de 200 drones y golpes sobre Dnipropetrovsk y otras regiones ucranianas. Ucrania respondió con una de sus mayores oleadas de drones contra Rusia, incluida Moscú, mientras Rusia afirmó haber derribado más de 1.000 drones en 24 horas. ISW reportó que Ucrania continuó su campaña de ataques de largo alcance contra la industria de defensa rusa y que Rusia mantiene presión ofensiva en el frente. 

La clave estratégica es que la retaguardia dejó de ser un espacio seguro. Drones, misiles modificados, guerra electrónica y defensa aérea saturada están redefiniendo la relación entre costo, alcance y disuasión. Para Chile, esta guerra confirma que cualquier doctrina moderna debe incorporar defensa antidrón, protección de bases, continuidad logística, dispersión de medios y ciberdefensa operacional.

Estados Unidos y hemisferio occidental

En Estados Unidos, hemisferio occidental y Venezuela, la semana estuvo marcada por una securitización más dura del entorno regional. La deportación de Alex Saab a Estados Unidos, aliado de Maduro, profundiza la judicialización de la crisis venezolana y puede abrir nuevas capas de cooperación o tensión en inteligencia, crimen organizado y sanciones. En paralelo, el interés de Washington por operaciones de seguridad hemisférica y la preocupación brasileña por crimen organizado muestran que la frontera entre seguridad pública y defensa se estrecha. 

La implicancia para Chile está en el riesgo de desplazamiento criminal y presión institucional. Si la estrategia estadounidense endurece su foco sobre Venezuela, narcotráfico y rutas marítimas, países del Pacífico sur deberán reforzar inteligencia financiera, control portuario, vigilancia fronteriza y cooperación regional.

China y el Indo-Pacífico

En China, Taiwán e Indo-Pacífico, el eje fue la incertidumbre sobre la garantía estadounidense. El presidente taiwanés Lai Ching-te afirmó que Taiwán no será “sacrificado” ni usado como moneda de cambio, luego de señales de cautela de Donald Trump sobre nuevas ventas de armas. Taiwán también evalúa reingresar partidas recortadas de su presupuesto especial de defensa, particularmente en áreas críticas como drones y capacidades domésticas. 

La tendencia revela que la disuasión en el Indo-Pacífico depende menos de declaraciones políticas y más de inventarios, presupuesto, producción local y continuidad de suministros. Para Chile, país expuesto a cadenas transpacíficas, comercio marítimo y dependencia tecnológica, el estrecho de Taiwán sigue siendo un riesgo estratégico indirecto de primer orden.

Gaza y Medio Oriente

En Gaza y Medio Oriente, Israel mantuvo operaciones en Gaza, con ataques que dejaron muertos y la confirmación de golpes contra mandos de Hamas. Reuters también reportó que Israel intensificó sus ataques sobre Gaza tras el alto al fuego con Irán, mientras el escenario regional sigue condicionado por la guerra con Irán, el rol de Hezbollah y la seguridad de rutas marítimas. 

La clave es la persistencia de conflictos encadenados: Gaza, Líbano, Irán, Mar Rojo y Golfo Pérsico ya no operan como teatros separados. Para Chile, el impacto se expresa en energía, comercio marítimo, seguros, precios logísticos y presión diplomática multilateral.

África

En África, el foco sigue en conflictos de baja visibilidad pero alto impacto sistémico. Reuters informó riesgos de hambruna en Somalia y continuidad de crisis humanitarias, mientras el Sahel mantiene violencia extremista y operaciones estatales de alto costo civil. La lectura estratégica es que África combina colapso estatal parcial, competencia externa y presión humanitaria, condiciones que alimentan migración, crimen transnacional y disputa por minerales críticos.

Ciberseguridad

En ciberseguridad, la semana confirmó la convergencia entre infraestructura crítica, ransomware e inteligencia artificial ofensiva. Foxconn reconoció un ciberataque contra fábricas de Norteamérica, con un grupo ransomware alegando robo de datos sensibles de clientes tecnológicos. AP reportó que Google interrumpió un ataque donde delincuentes usaron IA para explotar una vulnerabilidad desconocida y evadir autenticación de dos factores. Para Chile, esto refuerza la urgencia de proteger proveedores estratégicos, aeropuertos, puertos, energía, salud y defensa bajo una lógica de continuidad operacional, no solo de respuesta informática.

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